domingo, 6 de noviembre de 2011

LAS BAJAS SOVIÉTICAS EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. El mito propagandístico frente a la realidad. Jorge Álvarez

Militares (I)



En Noviembre de 1941 la Wehrmacht  avanzaba hacia Moscú arrollando al Ejército Rojo de forma concluyente y sistemática. El enfrentamiento armado más brutal de la Historia se acercaba a un punto crítico. Todo esto ocurría hace ahora setenta años.

La Segunda Guerra Mundial, a diferencia de la Primera, se libró y se decidió principalmente en el Frente Oriental. La aportación soviética a la victoria aliada fue infinitamente más determinante que la de los aliados anglosajones, que hasta mediados de 1944 no hicieron nada significativo frente a las fuerzas nazis, salvo el sistemático bombardeo terrorista de las ciudades alemanas.

La guerra en el Este, como todo el mundo sabe, se libró además con extrema crueldad. Actualmente, con motivo del LXX aniversario, los propagandistas del bando vencedor nos vuelven a inundar con libros y artículos que no tienen otro objetivo que recordar a las actuales generaciones el hecho incuestionable de que la Segunda Guerra Mundial fue una causa justa que no se ve en modo alguna empañada por el aparentemente molesto hecho de que junto a los virtuosos aliados anglosajones marchase la Unión Soviética de Stalin. Una manera de justificar esta incómoda alianza es convencer a la opinión pública de que la perversidad de la Alemania nazi justificaba el apoyo incondicional a la Rusia soviética.

Durante la guerra, los gobiernos anglosajones encargaron a sus aparatos de propaganda que presentasen a la Unión Soviética de Stalin como un paraíso de libertad, tolerancia y democracia, arrasado por la barbarie nazi. Y así se hizo. Una vez acabada la guerra contra el enemigo común, quedó en evidencia el carácter depredador del antiguo aliado. No obstante, la idea de que la guerra había sido justa y necesaria, impedía dar marcha atrás. Los soviéticos podían no ser tan virtuosos como se había dicho unos años antes, pero, en cualquier caso, los nazis habían sido peores y, en consecuencia, el esfuerzo, había merecido la pena. Para que nadie dudase de ello, ahí estaba el holocausto y las atrocidades cometidas por los nazis en la invasión y ocupación de la Unión Soviética.

Una de las mayores pruebas de la particular perversidad de las tropas nazis que los historiadores occidentales siguen esgrimiendo es la dantesca matanza que perpetraron en la guerra contra los soviéticos. Los libros sobre la Segunda Guerra Mundial, los documentales de televisión y los artículos de prensa y revistas, afirman que más de 26 millones de ciudadanos soviéticos murieron durante la guerra. Y señalan que esta cifra supone casi la mitad de todos los muertos en el conflicto. Ante este hecho, nadie puede dudar de que, aunque el régimen de Stalin no hubiese sido tan virtuoso como se dijo en su momento, la brutal agresión nazi legitimó la ayuda de las democracias anglosajonas a la Unión Soviética.

Sin embargo, creo que conviene plantear algunas preguntas al respecto de los 26 millones de ciudadanos soviéticos muertos. Por ejemplo: ¿De dónde sale esta cifra? ¿Quiénes están incluidos en ella?
La cifra de los aproximadamente 26 millones de muertos es de exclusivo origen soviético. Y, naturalmente, lo primero que los historiadores occidentales se deberían preguntar antes de reproducir esta cifra en sus ensayos sobre la guerra es, ¿cuándo un gobierno soviético ha dado cifras reales sobre cualquier asunto? Es bien sabido que los datos de producción de toneladas de acero o de cereales, de fabricación de automóviles, o de población reclusa, facilitados por los gobiernos de la Unión Soviética a lo largo de toda su historia eran pura invención con fines propagandísticos. ¿Por qué, en cambio, hemos de aceptar como verídicas las cifras de muertos soviéticos en la Segunda Guerra Mundial? Vayamos por partes.

Un año después de finalizada la Gran Guerra Patriótica (la denominación soviética para la Segunda Guerra Mundial), Stalin personalmente afirmó que el número de ciudadanos de la URSS muertos durante el conflicto ascendía a 7 millones en total. Hasta el fallecimiento de Stalin en 1953, ésta fue la cifra oficial. En la era Kruschev la cifra ascendió hasta los 20 millones y en los estertores del régimen, en 1989, una comisión de expertos organizada por Gorbachov aumentó la cifra hasta los 26 millones y medio[1]. Y, desde entonces hasta la fecha, tal vez porque los intelectuales de Occidente siempre han tenido en gran consideración la “Glasnost” de Gorbachov,  esta cifra es la que se impone en los libros, ensayos, artículos y reportajes. Y, naturalmente, como la cifra se suele dar sin mayores explicaciones, surte su efecto impactante en las conciencias de los desprevenidos receptores de propaganda revestida de información. La barbaridad de la invasión y de la ocupación nazi queda retratada de forma inapelable.  

Sin embargo, hay bastantes aspectos oscuros en este frío y espeluznante dato estadístico que los soviéticos presentan como fruto de un estudio riguroso y científico.

Los más de 26 millones de soviéticos muertos se dividen aproximadamente, según esta versión, en algo más de 8 millones de militares y en unos 18 millones de civiles.

Empecemos por los militares. Como el estudio habla de combatientes de ciudadanía soviética muertos en acción, resulta que entre ellos incluye a los rusos, ucranianos, bálticos, caucásicos que lucharon efectivamente en la guerra… pero en el bando alemán. Cerca de dos millones de ciudadanos de la Unión Soviética lucharon contra ella alistados voluntariamente en el ejército nazi. Como resulta que los que no murieron en combate y se rindieron en 1945 a los anglosajones fueron finalmente entregados por éstos a los soviéticos a sabiendas de la suerte que les esperaba, no es descabellado suponer que casi todos ellos murieron. De esta forma nos encontramos con que, casi dos millones de los militares de ciudadanía soviética muertos en la guerra no lo fueron a manos de los alemanes.

Por otra parte, hoy no es ningún secreto el trato de extrema brutalidad al que estaban sometidos los soldados del Ejército Rojo. Las tropas del NKVD organizaron los eufemísticamente llamados “destacamentos de bloqueo”, que se situaban en la línea de partida de un asalto contra los alemanes y disparaban contra cualquier soldado soviético que se detuviese o que intentase regresar a sus líneas. En Agosto de 1941 la Orden 270 de Stalin comunicaba que las familias de los soldados cobardes o desertores serían consideradas responsables y arrestadas. Los efectos de esta orden unidos al terror a los comisarios políticos y a los hombres del NKVD impulsaron además a muchos oficiales de todas las graduaciones a disparar arbitrariamente y sin proceso de ningún tipo contra sus hombres para evitar ser ellos mismos acusados de pusilanimidad o cobardía. Y, los que se libraron de ejecuciones sumarias, fueron enviados a batallones de castigo y expuestos a tareas tan peligrosas como “abrir” campos de minas, de forma que la mayoría morían de manera inmediata. ¿Cuántos soldados soviéticos cayeron a manos de sus “camaradas” de alguna de las formas descritas? Realmente nadie lo sabe, porque, como es lógico, este siniestro comportamiento del régimen soviético con sus soldados no debía ser conocido más allá de los frentes de batalla. Un crimen tan abyecto podía repercutir negativamente en la moral de los familiares de los soldados y en el apoyo de las democracias anglosajonas. No obstante, quienes se han molestado en prestar atención a este fenómeno, único en la Historia de canibalismo militar de tales proporciones, barajan la cifra de al menos 150 mil asesinados por los destacamentos de bloqueo, la de medio millón de penados en batallones de castigo y la de otros 300 mil, como poco, asesinados a sangre fría por sus superiores.  No supone ninguna exageración afirmar que cerca de un millón de soldados soviéticos murieron a manos de sus camaradas. Y está cifra, naturalmente, está incluida entre los 8 millones de combatientes caídos en la Gran Guerra Patriótica.

Tampoco deberíamos olvidar que la monstruosa mortandad que soportó el Ejército Rojo a manos de los alemanes se debió en gran medida al absoluto desprecio del régimen soviético por la vida de sus ciudadanos. Dejando de lado a los soldados asesinados por su propio bando, centenares de miles de soldados rojos, seguramente dos millones o más, no habrían sido abatidos por los alemanes sino hubiesen sido obligados a lanzarse, en oleadas, a ataques suicidas que ningún otro ejército en el mundo habría ordenado efectuar a sus hombres.

Pero aún hay más. La Segunda Guerra Mundial empezó en 1939, no en 1941. El Ejército Rojo participó, en connivencia con los nazis, en la invasión de Polonia en 1939. Y en 1940 la Unión Soviética atacó a Finlandia dando lugar a la llamada “Guerra de Invierno”. Naturalmente, en los combates que tuvieron lugar en ambas guerras de agresión, murieron soldados del Ejército Rojo, unos 150 mil. Sin lugar a dudas murieron en la segunda Guerra Mundial. Pero, desde luego, tampoco los mataron los nazis. Cayeron a manos de los polacos y de los finlandeses que defendían su territorio.

En definitiva, si debemos dar crédito a la cifra de 8 millones largos de combatientes de ciudadanía soviética muertos en la Segunda Guerra Mundial, no debemos olvidar que más de un millón murieron luchando contra la Unión Soviética, que cerca de otro millón fueron asesinados por sus camaradas, que otros 150 mil murieron invadiendo Finlandia o Polonia y que un número muy alto de ellos, pero imposible de concretar, murió por la despiadada planificación de las operaciones militares que efectuaban sus superiores.




[1] Seguramente no fue casual que casi a la vez que el agonizante régimen soviético reconoció oficialmente y por primera vez que la matanza de Katyn fue responsabilidad suya y no de los nazis, se publicase este estudio.

21 comentarios:

  1. excelente publicación, la verdad de los hechos como debe contarse, lo felicito por el artículo, son datos que nos han escondido los vencedores.

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  2. Muchas gracias a usted por leer mi artículo y por su favorable comentario. Me anima a seguir dando la lata en este modesto rincón.

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  3. Jorge te hago una consulta, porque he buscado en internet y la verdad que no he podido conseguir mucha informacion y creo que tu me puedes contestar aunque sea de forma personal, alegando a tu vasto conocimiento.
    se que algunos soldados tenian preparacion y otros nada, pero porque siempre se ha utilizado en la guerras pasadas soldados tan jovenes?

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  4. Pablo, yo creo que no es un problema de guerras pasadas.
    En cualquier guerra el soldado ideal es un joven bien entrenado.
    Porque está en su plenitud física.
    Pero por otra parte la plenitud física con el tiempo se ha alargado.
    Un europeo de la Edad Media con 40 años era un viejo.
    En cualquier caso, la edad ideal de un soldado de primera línea, no debería sobrepasar los 30 años.
    Pero, cuando las cosas se ponen feas hay que llamar a filas a niños y a viejos. Incluso a las mujeres.
    Está en la Historia.

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    1. No se de donde ha sacado la cifra de 26 millones de muertos,no aparece en ningun libro de historia,tampoco en ningun documental,seguramente Stalin hablo' de 7 millones
      Pero en ese momento no podia disponer de las verdaderas cifras. ¿Cuantos sovieticos combatieron contra su gobierno? No mas de 400,000 ,la cifra de dos millones es absurda. ¿Cuantos fueron fusilados por motivos diversos? 80,000 en ningun caso 150,000 .Decir que murieron 2 millones de sovieticos combatiendo a su regimen,es FALSO ¿Que se prentende entonces decir? Los nazis no mataron 20 millones,fueron 10? Oh! ¿Eso los convertiria en buenos? No mataron 6 millones de judios,fueron solo 2 ¡Maravilla! ¡No fueron tan malos! ¿Esa es la idea?

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    2. Si usted no sabe de dónde saco la cifra de 26 millones de muertos es porque usted no ha leído nada. Y como no ha leído nada, no pienso perder el tiempo contestándole.

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    3. primero que esos 2sovieticos" no murieron durante la sgm. segundo que esas cifras que dices son manipuladas y no hay evidencias de lo que dices mas que propaganda escrita. mejor dedicate a leer mas del tema antes de ocmentar.

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  5. Jajaja casi que la guerra la hicieron los rusos contra ellos mismo, mientra los nazi malos pero buenos y wapos solo luchaban coontra los norteamericanos.Nunca podran ocultar la gloria de STALIN salvador de la libertad. Apaga la tv deja de ver tanto History Nazi chanel.

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    1. todos los dictadores de derecha o izquierda, asesinan oficiales que no esten convencidos del sistema y su estrategia represiva. Stalin era un Hijo de puta como Hitler. CHAPO MARKOLA. LEA ESTO Y BUSQUE INFORMACION EN RT. ahi encontrara denuncias contra el glorioso y brutal Stalinismo.
      Zhúkov practicaba decididamente las tácticas de "guerra móvil" planteadas por el fallecido mariscal Mijaíl Tujachevski, con ellas defendió Moscú alejando a los alemanes
      Stalin (pese a la victoria) no aprobaba que Zhúkov usara tácticas promovidas por el recién purgado mariscal Mijaíl Tujachevski. El uso pionero de Zhúkov, de columnas móviles blindadas.
      En 1946 la popularidad de Zhúkov entre las tropas del Ejército Rojo generó las sospechas de Stalin, agravadas por la extrema cortesía con la cual se vinculaba con el general estadounidense Dwight Eisenhower. Así, Stalin acusó a Zhúkov de usar sus logros de la Guerra para su provecho, saqueando propiedades civiles alemanas y lo destinó a pequeñas jefaturas militares en Odessa y los Urales, alejándolo de Moscú.
      Stalin mantuvo sus sospechas hacia Zhúkov, del mismo modo que tenía sospechas de cualquier individuo que alcanzara gran popularidad entre las masas soviéticas, debido al liderazgo de Zhúkov sobre oficiales y soldados del Ejército Rojo, Lavrenti Beria lo acusa de bonapartista. (Genéricamente, el vocablo es aplicable a cualquier situación, que implique la acusación de autoritarismo y populismo; por ejemplo, al resolver cuestiones políticas recurriendo al referéndum, en circunstancias en que el gobernante, impone su capacidad para manipular la opinión pública a su favor.)
      Al morir Stalin el 5 de marzo del mismo año, y con la llegada de Nikita Jrushchov al poder, Zhúkov volvió a disfrutar de puestos elevados (llegando a ser Ministro de Defensa de la URSS en 1956).
      Zhúkov participó activamente en el arresto de Beria en 1953 y en la campaña de desestalinización del país, logrando que el nuevo régimen rehabilitara póstumamente a grandes líderes del Ejército Rojo, injustamente condenados y asesinados por orden de Stalin: así fueron rehabilitados prestigiosos militares como los mariscales: Mijaíl Tujachevski y Vasili Blücher.

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    2. ¿Markola dice Stalin salvador de la libertad y Ud. le sugiere informarse?
      Los religiosos fanáticos de cualquier colectivo genocida lo menos que quieren es información objetiva.
      No pierda tiempo

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  6. Madre mía. Mucho te quejas de la propaganda soviética pero tu vienes recién salido de un McDonalds jajaja. Un poco más de gratitud hacia los hombres que derrotaron el fascismo.

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  7. Yo soy anticapitalista y anticomunista. Nunca piso un McDonalds. Y, como soy fascista, no tengo por qué mostrar la más mínima gratitud hacia los bolcheviques estalinistas que, junto con los capitalistas yanquis y británicos, derrotaron al fascismo. No obstante, agradezco su comentario.

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    1. jajajaja, como te quedarias si supieras que mussolini era anarquista y socialista pero fue expulsado de partidos con esas ideologias por ser muy radical?? el fascismo fue un intento frustrado de anarcosocialismo.

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    2. Mire usted, mis lecturas tengo y sobre el fascismo, en concreto, estoy bastante bien informado.
      En cualquier caso, gracias por su opinión.

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  10. Muy buena redacción y reflexiones, felicitaciones. Llegue a su blog por similares preguntas. Concuerdo con usted del "blanqueo" de las atrocidades de ex USSR.
    Sería bueno que pudiera poner las referencias con los links de forma de llegar fácilmente a cada dato que menciona y ahondar mas en el. Saludos

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  11. Gracias por su amable comentario y por leer mis ocurrencias en este modesto blog.
    Tendré en cuenta su sugerencia.

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  12. Jorge,
    Como ha dicho alguien en los comentarios, no acabo de entender cuál es el sentido de las objeciones que introduces en tu artículo sobre las cifras y el origen de las pérdidas soviéticas . No creo que 26 millones sea un dogma de fe en el que la mayoría de los interesados en este periodo de la historia basen sus simpatías hacia los aliados. Yo, personalmente, me alegraría si se descubriera que la cifra fue mucho menor y que fuimos todos víctimas de otra intoxicación informativa de la extinta URSS.... seguiría deseando la derrota del eje con el mismo entusiasmo. Creo que hoy en día ningún aficionado a este tema se cree que la guerra la ganaron las democracias occidentales sin ayuda, lo más lamentable de todo es que para derrotar a la Alemania nazi fue necesario contar con toda la ayuda de un régimen igualmente de monstruoso como el estalinista, que, eso sí, puso toda la "carne" en el asador. Esa deuda hubo que pagarla, claro. No creo que lo americanos hubieran podido resistir pérdidas de más de 6 ceros sin negociar la paz. (por ejemplo, parece que hay evidencias que ocultaron las pérdidas reales de soldados y material en una batalla tan cercana a la capitulación de Alemania como la de las Ardenas por miedo a su opinión pública). Al contrario de lo que indicas, siempre he intuido que las cifras oficiales de los estados en liza se quedarían cortas para ocultar tanta incompetencia en la protección de sus ciudadanos, especialmente en el caso de la URSS. De todas formas, es solo una intuición. Por último, he leído atentamente tu artículo y me llama la atención tres aspectos: (i) no citas tus fuentes; (ii)la cifra de 26 millones la tengo registrada en libros anteriores a Gorvachev; (iii) el hecho de que te declares fascista (se agradece tu sinceridad) no ayuda a dotar de objetividad a tus argumentos. En cualquier caso, gracias por el artículo.

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  13. Mi tesis es que que es casi imposible saber con exactitud las cifras de ciudadanos soviéticos muertos y mucho menos saber quiénes fueron los responsables directos de su muerte. Cito cifras de famosos historiadores que son contradictorias y además mantengo que las cifras que dio la URSS son muy poco fiables porque también las fueron cambiando con el tiempo.

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