Mostrando entradas con la etiqueta Historia judíos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia judíos. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2015

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XX)

Breves reflexiones demográficas.



Entre el siglo XVIII y principios del XX la judería europea experimentará una expansión demográfica espectacular. Durante algo más de mil años, entre el siglo IV y el siglo XVIII, la población judía mundial se mantuvo estable en torno al millón de individuos. Pero desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX, es decir, unos 250 años, creció hasta los 12 millones.[1]

La población judía presenta una evolución demográfica bastante curiosa. Parece evidente que experimentó un crecimiento notable, hasta alcanzar los dos millones de individuos con la época de apogeo del reino de Israel durante la dinastía de la Casa de Omrí. Y que decayó notablemente cuando el reino fue arrasado por los asirios en el 722 antes de Cristo. Con la instauración del reino Asmoneo volvió a crecer y, curiosamente, alcanzó el mayor pico, unos cuatro millones, durante la ocupación romana. Con la aparición y expansión del cristianismo y las masivas conversiones la población judía vuelve a caer hacia el año 200 después de Cristo hasta quedar por debajo del millón. Y durante más de mil años permanecería estable en torno a ese millón de individuos.

lunes, 1 de abril de 2013

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XIX). Jorge Álvarez.

LA ERA DEL MERCANTILISMO
Los judíos y los calvinistas, el capitalismo y el fin del mundo antiguo


Max Weber y Werner Sombart
 
En  1903 el intelectual alemán Max Weber en su emblemática obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”[1] atribuyó a la ética emanada del calvinismo el origen de la mentalidad que generó el modelo económico capitalista. Este ensayo, que a pocos dejó indiferentes, generó debates y polémicas que llegan a la actualidad. Para Weber, la actitud ante la vida que generó la teología calvinista forjó sociedades alejadas del pensamiento generado por el catolicismo, y fue en estas sociedades de individuos reconciliados con el dinero, la riqueza y el beneficio, en las que se destruyó la economía tradicional asociada a los estamentos y a los gremios y se sustituyó por un nuevo modelo, basado en una concepción del trabajo como una actividad central de la vida y orientada, no a obtener lo razonable para vivir, sino a conseguir lucro y riqueza sin límite.
 

martes, 19 de febrero de 2013

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES, XVIII. Jorge Álvarez


LA ERA DEL MERCANTILISMO.
La Guerra de los Treinta Años




“Con todo, el mercantilismo, unido a la política de la razón de Estado y a los nuevos estudios, contribuyó poderosamente a cambiar las ideas sobre los judíos. Por lo general, la corriente antisemita del mercantilismo fue minoritaria.”[1]

Jonathan I. Israel
 

“Los judíos de Polonia empleaban el crédito de los judíos alemanes, y éstos a su vez recibían suministros de sus hermanos de Polonia.”[2]

Shmuel Ettinger
 
Así como la división del mundo gentil en dos bloques, el cristiano y el musulmán, favoreció la expansión económica de los judíos y el crecimiento de sus comunidades, la nueva división del bloque cristiano provocada por la herejía protestante, como ya vimos, volvió a favorecer a los judíos.

A comienzos del siglo XVII la inmensa mayoría de la población judía europea se concentraba en el gigantesco reino de Polonia. Ya vimos cómo los judíos se pusieron al servicio de los nobles polacos para administrar los territorios conquistados y recaudar impuestos. Y también vimos cómo Polonia prosperó mucho en aquella época en la que el resto de Europa, sobre todo Centroeuropa, se desangraba en la Guerra de los Treinta Años. Que Polonia y sus judíos prosperasen con una gran guerra en Occidente que respetó sus fronteras, entra dentro de la lógica de los estados neutrales que se benefician de las guerras de sus vecinos suministrando mercancías a los contendientes. Sin embargo, lo que no es tan habitual, es que en el epicentro de una guerra larguísima y devastadora en la que todas las poblaciones afectadas padecen sufrimientos espantosos, una comunidad minoritaria prospere de forma escandalosa.

jueves, 12 de julio de 2012

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XVII). Jorge Álvarez



Con respecto a la segunda línea que señala Powell, podemos encontrar más referencias históricas. De nuevo Madariaga:
“Pero ellos, aun colaborando con los monarcas españoles siempre que necesitaban su protección, seguían trabajando como enemigos políticos de España tanto en Europa como en las Indias”. “Los judíos de España ayudaban a Drake en sus incursiones sobre las costas españolas. En el siglo siguiente, el judío Simón de Cáceres colaboró a la conquista de Jamaica por los ingleses...”[1]

jueves, 2 de febrero de 2012

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XVI). Jorge Álvarez.



William Cecil y Oliver Cromwell. Dos tenaces enemigos de España a cuyo servicio se pusieron, con entusiasmo, los judíos expulsados de España y sus descendientes

Los judíos europeos acogieron pues la rebelión protestante contra la Iglesia con indisimulado júbilo. Las razones para ello eran muchas y de calado. Como ya hemos visto, los judíos consideraron a la religión cristiana, desde el principio, como una odiosa secta herética. Cuando fueron más fuertes, la intentaron exterminar con saña y, cuando la correlación de fuerzas se invirtió, adoptaron una hipócrita sumisión que nunca les impidió revolverse contra los cristianos cuando las circunstancias se tornaban propicias, como ocurrió en España en el 711, por ejemplo. La creciente expansión del cristianismo romano y germánico, cada vez más europeo y menos semítico, supuso un molesto freno a la prosperidad de las comunidades judías. La aparición de las órdenes de frailes mendicantes que denunciaban la complicidad de los nobles cristianos con los turbios negocios usurarios de los judíos contribuyó todavía más al declive de la riqueza de las aljamas. Ya vimos como durante la Edad Media, la presión de las masas cristianas más pobres fue obligando a reyes y príncipes a expulsar a los judíos de sus posesiones y como este período histórico llega a su fin con el acontecimiento de la expulsión - precedida por una multitudinaria conversión - de la comunidad judía de España.

martes, 25 de octubre de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XV). Jorge Álvarez

LOS JUDÍOS EN EUROPA OCCIDENTAL, EN LAS COLONIAS Y EN EL IMPERIO OTOMANO.
LA VENGANZA CONTRA ESPAÑA II

Juan Calvino. Su delirante teología favoreció el triunfo de la cosmovisión talmúdica entre gran parte del mundo cristiano.


La Reforma protestante y sobre todo en su vertiente calvinista, supuso una evidente judaización del cristianismo. La idea de Lutero de retornar a una Iglesia más auténtica, idea que está en la base de todos los movimientos religiosos de carácter integrista, desembocó en una serie de reformas teológicas, doctrinales y litúrgicas que rechazaban gran parte de la evolución de la Iglesia en los siglos anteriores, acercando el cristianismo reformado a las formas semíticas de la Iglesia primitiva. En las sectas calvinistas, que pronto se convertirían en las mayoritarias dentro del protestantismo, esta involución se hizo absolutamente evidente. La obsesión por la literalidad de la Biblia condujo a los calvinistas a una interpretación del Antiguo Testamento prácticamente idéntica a la que hacen los judíos. Mientras la Iglesia Católica interpretaba el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo y ponía el acento en el Dios Misericordioso, en el Padre del que hablaba Cristo, los calvinistas recuperaron a Yahvé, el dios celoso y vengativo de los hebreos y lo colocaron en un primer plano de su devoción.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XIV). Jorge Álvarez

LOS JUDÍOS EN EUROPA OCCIDENTAL,
EN LAS COLONIAS Y EN EL IMPERIO OTOMANO.
LA VENGANZA CONTRA ESPAÑA (I)


“Con sus tres decisivas cabezas de puente en Amsterdam, Londres y Nueva York, los judíos de Amsterdam, en buena parte descendientes de los expulsados de España por los Reyes Católicos, meditaron y planificaron durante décadas su venganza contra España. Éste es un importantísimo acto del drama estratégico mundial en la Edad Moderna…”[1]

Ricardo de la Cierva


Sello del Estado de Israel en homenaje a Gracia Mendes (o Gracia Nasi)


Durante el siglo XVI y parte del XVII, en los Países Bajos y en el norte de Alemania, cuando alguien se presentaba como portugués, todo el mundo entendía que se trataba de un judío. En Amberes primero y en Amsterdam después, por aquellas fechas, portugués y judío eran prácticamente sinónimos.

Como ya vimos, Portugal se había convertido a finales del siglo XV en el principal refugio de los judíos expulsados de España, que eran los más irreductibles, puesto que habían preferido el exilio a la conversión. Como consecuencia de las conversiones forzosas que decretó Manuel I en 1497, muchos de estos judíos pasaron a ser “cristianos nuevos” portugueses, casi setenta mil[2], y la mayoría de ellos, siguieron practicando el judaísmo en la clandestinidad. Mientras en España, en parte por la acción de la Inquisición y en parte por los matrimonios mixtos, la mayoría de los judíos conversos fueron asimilados a la población española de forma que hacia 1550  la asimilación era ya casi total,  en Portugal los judíos convertidos forzosamente siguieron, en la intimidad, fieles a su credo. El hecho de que la Inquisición no actuase con eficacia en Portugal hasta finales del siglo XVI contribuyó en gran medida a que, a diferencia de lo ocurrido en España, los cristianos nuevos portugueses no fuesen asimilados.

martes, 9 de agosto de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XXIII). Jorge Álvarez.

El judaísmo en Europa oriental después de la Edad Media

Monumento a Bogdan Khmelnitsky en la actual Kiev. Al fondo, las cúpulas de San Miguel.

“A fines del siglo XV, alrededor de tres millones de judíos, o sea, menos que en el año 1000, están dispersos en la superficie del planeta. Otros desaparecieron con las epidemias y las matanzas. Muchos, por último, se convirtieron.
Cuando despunta el capitalismo, sobre todo en Europa Occidental, tres cuartas partes del pueblo judío se encuentran relegadas en tierras del Islam, debido a la expulsión de España, y en Polonia, por las matanzas germánicas”.[1]
Jacques Attali

“En el período 1500-1795, uno de los más cargados de superstición en la historia del judaísmo, la comunidad judía polaca era la más supersticiosa y fanática de todas las comunidades judías.”[2]

Israel Shahak

viernes, 17 de junio de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XXII). Jorge Álvarez

La expulsión de los judíos de España IV


Manuel I de Portugal

Retornando al momento histórico de la expulsión conviene explicar cuál fue el destino de los exiliados. Los estudios históricos mejor documentados y más recientes han ido echando abajo muchos mitos que hasta hace bien poco se tenían por ciertos. El primero, como ya vimos, el del número de expulsados, muy por debajo del que los historiadores judíos y algunos anglosajones solían fijar. Pero otro hecho tradicionalmente silenciado y que se ha ido abriendo paso es el de los exiliados retornados y convertidos. Muchos de los escasamente cuarenta mil judíos que optaron por el exilio antes que la conversión, acabaron, al cabo de pocos años, en muchos casos sólo algunos meses y después de nefastas experiencias en territorios musulmanes del Norte de África, retornando a España para abrazar el cristianismo y rehacer su vida en sus antiguos hogares ibéricos. De esta forma, la cifra de judíos que finalmente se quedaron y eligieron la apostasía es aún mayor de la que cabía pensar. Sin ningún género de dudas, se puede afirmar que aproximadamente tres de cada cuatro judíos hispanos se convirtieron al cristianismo en 1492 y en los meses siguientes. Si bien es cierto que muchas conversiones fueron fingidas y que muchos siguieron practicando el judaísmo en la clandestinidad, no es menos cierto que muchas otras conversiones fueron sinceras y que, además, con el paso del tiempo, el criptojudaísmo fue desapareciendo y muchísimos descendientes de falsos conversos acabaron siendo católicos devotos, olvidando por completo su origen judío y contribuyendo a la defensa de su Fe y de su Patria con el mismo celo que los cristianos viejos. Naturalmente, esto es algo que los judíos siempre han preferido ocultar.

lunes, 30 de mayo de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XXI). Jorge Álvarez.

La expulsión de los judíos de España III



Los historiadores judíos que describen lastimeramente el inmenso grado de postración en el que quedaron las comunidades judías hispanas después de las revueltas de 1391 y de las conversiones masivas de principios del siglo siguiente, aseguran también, que la expulsión de 1492 privó a España de la riqueza y la habilidad financiera y comercial de los hebreos condenándola a la ruina. Y, resulta evidente, que las dos cosas a la vez no pueden ser ciertas.

jueves, 5 de mayo de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XX). Jorge Álvarez

La expulsión de los judíos de España II



Para los judíos la expulsión de España en 1492 constituyó todo un trauma colectivo. Una vez más, al igual que había ocurrido a finales del siglo XIV y principios del XV, las conversiones masivas de las élites de la comunidad judía supusieron un choque emocional difícil de digerir. La destrucción de las comunidades más prósperas que habían conocido desde hacía siglos en la diáspora supuso para el judaísmo una auténtica catástrofe. Las expulsiones de Inglaterra y Francia no afectaron más que a unos pocos miles de judíos, casi todos ellos ricos comerciantes y usureros que se recolocaron rápidamente en otros lugares, como España. Sin embargo, el paraíso de Sefarad que albergaba a cientos de miles de hebreos desde hacía siglos, parecía el refugio seguro para cualquier judío errante. De repente, este refugio secular se había esfumado. El historiador británico Paul Johnson, conservador y buen amigo de los judíos, resume con claridad lo que supuso 1492.

“Un indicio de la desmoralización de la comunidad judía, y también del apego que de todos modos los judíos sentían por España, el país donde anteriormente habían gozado de más comodidad y seguridad, es el hecho de que un número muy elevado, incluyendo al rabino principal y la mayoría de las familias importantes, prefiriese abrazar el bautismo.”[1]

lunes, 25 de abril de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XIX). Jorge Álvarez

La expulsión de los judíos de España (I)


Las conversiones masivas de este período de transición del siglo XIV al XV generaron en España un fenómeno nuevo y único en Europa, el de los marranos, falsos conversos o judaizantes. Es cierto que en todas partes y en ciertos momentos, algunos judíos habían optado por la conversión. Pero se trataba siempre de casos aislados. Sin embargo, la magnitud que las conversiones alcanzaron en España no se dio nunca en ningún otro lugar. De pronto, España se encontró con unos cien mil cristianos nuevos que, por efecto de su conversión, pasaban a ser súbditos de la corona castellana o aragonesa en igualdad de derechos con los cristianos viejos. Las restricciones que pesaban sobre los judíos a la hora de desempeñar ciertas profesiones y cargos públicos no se podían aplicar ya a los conversos. Y muchos de éstos prosperaron de nuevo económica y socialmente. Pero junto estos cristianos de nuevo cuño seguía existiendo una comunidad judía que se había mantenido aferrada a la fe mosaica y que no había elegido la vía del exilio. Los conversos en muchos casos mantenían abundantes e intensos contactos con ellos. Fue bastante habitual que dentro de una misma familia algunos miembros se hubiesen convertido y otros no. Y, a pesar de los reproches que los judíos podían hacer a sus familiares conversos, muchas veces los lazos afectivos se mantenían intactos.

lunes, 4 de abril de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XVIII). Jorge Álvarez

Los tumultuosos sucesos de 1391.
El principio del fin de la colonización hebrea de España.


¿Tenían otras opciones los hebreos? A esta pregunta rara vez responden los historiadores judíos. Pero sí las tenían. Hemos visto que en  el siglo XIII, por la misma época en la que en Inglaterra, Francia o Alemania los judíos comenzaban a tener serios problemas con sus vecinos cristianos, en España vivían una edad dorada de paz y prosperidad al amparo de los reyes que colonizaban extensos territorios reconquistados. No hay cifras exactas, pero sí sabemos que muchos judíos que emigraron de las persecuciones del Norte de Europa recalaron en España. Y también sabemos que aquí, en aquella época, no tenían impedimentos para dedicarse a la agricultura, o a cualquier otra profesión a la que se dedicaban los cristianos. Sin embargo, tanto los judíos que habían sido expulsados de Al Andalus a la llegada de los almohades, como los que fueron expulsados de sus comunidades en Francia o Alemania, al llegar a la tolerante España cristiana, no optaron por convertirse en agricultores; decidieron, libremente, seguir dedicándose a lo que más les gustaba, servir de agentes de los poderosos para amasar fortunas rápidas y sin esfuerzo.

jueves, 17 de marzo de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XVII). Jorge Álvarez

Las explosivas relaciones entre los judíos y los cristianos plebeyos

Ya habíamos visto cómo durante la Edad Media los judíos se iban esparciendo por todos aquellos lugares de Oriente y Occidente en los que más posibilidades había para enriquecerse a costa de los gentiles. Los enclaves estratégicos en las rutas comerciales, los grandes puertos, las ciudades con importantes ferias, eran como imanes que atraían a los judíos ávidos de riquezas. Según llegaban organizaban su comunidad rápidamente en torno a una sinagoga y se encerraban en su gueto del que únicamente salían para hacer negocios. Se ofrecían de inmediato a los príncipes y nobles locales para servirles en todo lo relacionado con la hacienda y el comercio. En poco tiempo, la nueva comunidad judía tenía un estatus especial y prosperaba rápidamente ante los asombrados ojos de los habitantes gentiles.

lunes, 28 de febrero de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XVI). Jorge Álvarez

La ofensiva contra el Talmud


En 1215 Inocencio III, un gran Pontífice contemporáneo de San Francisco de Asís, convocó el IV Concilio de Letrán. Las medidas adoptadas respecto a los judíos iban a intentar frenar el enriquecimiento de éstos a costa de los cristianos más pobres. En concreto, se obligaba a los judíos a distinguirse con ropajes característicos a fin de identificarlos más fácilmente y se prohibía a los reyes y nobles contratar a judíos para cargos públicos lo que en la práctica debía acabar con la contratación de hebreos como agentes del fisco. En general, el Concilio intentó separar a los judíos de los gentiles a efectos económicos. Con buen criterio, la Iglesia había observado que los judíos se aislaban voluntaria y altivamente de los cristianos para cualquier actividad, excepto para los negocios y la usura. Resultaba evidente que la influencia económica de los judíos enriquecía a los cristianos poderosos, por supuesto a los propios judíos y empobrecía a los cristianos humildes encadenándolos a vivir del crédito. La Iglesia había decidido, con criterio justo, que si los judíos gustaban de aislarse de los impuros cristianos idólatras y paganos, también deberían permanecer aislados en cualquier actividad en la que pudieran situarse por encima de ellos y obtener provecho a su costa. Estas medidas suponían un durísimo golpe para los negocios de los judíos[1] y esta es la principal razón por la que la historiografía judía arremete sin piedad contra Inocencio III y el IV Concilio de Letrán. En los años siguientes, diferentes Papas, como Gregorio IX o Inocencio IV, fueron concretando estas medidas e intentando, con la ayuda de las órdenes mendicantes y con desigual fortuna, que los reyes y nobles de la cristiandad las hiciesen cumplir.

miércoles, 16 de febrero de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XV). Jorge Álvarez

Maimónides, el prototipo de fanático intolerante

Estatua de Moisés Ben Maimón - Maimónides - en Córdoba. Pocos personajes históricos, inluido el psicópata de Sabino Arana, han legado tanto odio a la humanidad

Los judíos medievales, como hemos visto, vivían en comunidades cerradas hacia dentro por su propio interés y, por la misma razón, abiertas hacia fuera a efectos lucrativos. Protegidos por los grandes señores y odiados por el pueblo llano, amasaban fortunas recaudando impuestos y prestando dinero.

     “…los judíos se aislaban en un orgullo e indiferencia que irritaban a los gentiles.

Esto fue especialmente cierto en la Europa de la Edad Media, donde surgió un rígido sistema de clases. Existían la nobleza, dividida en un grupo superior y otro inferior, los artesanos agrupados en gremios, la Iglesia con su clase clerical, los soldados mercenarios y los siervos. Siempre hubo una cierta elasticidad, un transvase de unos grupos a otros -una lucha por ascender de los hombres con fortaleza y carácter- , pero, al fin y al cabo, las clases estaban establecidas. Los judíos, sin embargo, se movían fuera y aparte de dicho sistema de clases, y puesto que controlaban buena parte del comercio y las finanzas, eran tanto o más ricos que la nobleza, aunque carecían de su prestigio social.”[1]

viernes, 28 de enero de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XIV). Jorge Álvarez

Propietarios agrícolas sí, campesinos no


Con las fortunas adquiridas de forma tan poco ejemplar los judíos de España adquirían enormes explotaciones agrarias en la frontera. Los judíos suelen negar u ocultar que a lo largo de la historia tuvieron derecho a adquirir tierras en diferentes momentos y lugares. La España de los siglos XII, XII y XIV fue uno de ellos. Sin embargo, los judíos rara vez cultivaban por sí mismos las tierras que adquirían. Jonathan Ray, experto en el judaísmo de la España medieval lo describe magistralmente:

“Los judíos pudientes que recibían tierra en zonas rurales en forma de concesiones regias o que las aceptaban como pago de un préstamo trataban a menudo esas posesiones como una forma de capital, conservándolas sólo un corto período de tiempo y vendiéndolas a continuación. Sin embargo, algunos judíos parecen haber estado directamente involucrados en la producción agrícola.”

De hecho, uno de los rasgos más llamativos de la propiedad de la tierra de los judíos en los nuevos territorios es que parece haber sido cualquier cosa menos un fenómeno excepcional. Los judíos de la Península Ibérica no sólo tenían la posibilidad de poseer tierras, sino que las modalidades de tierra que poseían, así como el estatus social y económico que alcanzaban con esas propiedades eran estrechamente análogos a los de otros grupos urbanos de la frontera.”

“La propiedad de tierras en manos de judíos en la frontera ibérica fue en suma una extensión de la singular relación social y legal de los judíos con la Corona, una relación que de modo general protegía a este grupo de la fiscalidad extraordinaria de la Iglesia y de las entidades municipales. Los monarcas peninsulares seguirían defendiendo el derecho de los judíos a poseer tierra ante la creciente oposición eclesiástica y municipal, al tiempo que controlarían rigurosamente la propiedad de los judíos, confiscándola, protegiéndola o redistribuyéndola según su criterio. Los judíos con conexiones con la corte regia siguieron siendo los mayores beneficiarios de este control por parte de los reyes, y las extensiones de tierra más grandes en manos de judíos en toda la frontera fueron concedidas en recompensa por sus servicios a los miembros más ricos y poderosos de esta minoría. Sin embargo, conforme la conquista dejó paso a la colonización, muchos colonos judíos vinieron a lograr la posesión de tierra urbana y rural por diversos medios, y la propiedad de la tierra se mantuvo como parte integral de la vida social y económica de los judíos a lo largo de todo este período y después del mismo.”[1]

lunes, 17 de enero de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XIII). Jorge Álvarez

Al servicio de los poderosos... para explotar a los menesterosos


En la Europa de la Edad Media los judíos se concentraban en las ciudades, eran un pueblo esencialmente urbano. A mediados del siglo XI, Benjamín de Tudela, un mercader judío de origen hispano viajó por el Sur de Francia, Italia, Grecia, Constantinopla, Palestina, Mesopotamia, Egipto y Sicilia. Escribió un valioso Libro de Viajes en el que describió las comunidades judías que encontró a su paso. El historiador británico Paul Johnson, un fervoroso admirador de los judíos, resume así una de las observaciones más curiosas de la obra de este viajero:

“Observó atentamente las condiciones y las profesiones judías, y aunque describe una colonia agrícola judía en Crisa, sobre el monte Parnaso, el cuadro que describe corresponde a un pueblo abrumadoramente urbano: trabajadores del vidrio en Alepo, tejedores de la seda en Tebas, curtidores en Constantinopla, tintoreros e Brindisi, comerciantes y tratantes por todas partes.”[1]

martes, 4 de enero de 2011

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XII). Jorge Álvarez

Los judíos y el préstamo a interés


Por la época de la expansión del Islam y la creación de los dos bloques, los judíos eran los únicos que mantenían intactas sus redes comerciales. Los barcos musulmanes de Alejandría, por ejemplo, no podían atracar en el puerto cristiano de Marsella para descargar sus mercancías. Y lo mismo ocurría a la inversa. Sin embargo, un mercader judío de Alejandría sí podía enviar mercancías por barco a otro mercader judío de Marsella que a su vez se las podía hacer llegar a otro correligionario por vías terrestres y fluviales hasta Lyon, Metz o Maguncia (Mainz). Las comunidades judías amasaron grandes fortunas con el comercio entre ambos mundos y muchas de ellas florecieron de forma espectacular. Estas riquezas adquiridas con el comercio les permitieron dedicarse con creciente éxito a otra actividad que siempre les había atraído, el préstamo de dinero a elevadísimos tipos de interés. Habitualmente, los judíos suelen afirmar que su dedicación a la usura se debía a las prohibiciones que los cristianos les imponían para ejercer otras actividades. O dicho de otra forma, los judíos afirman que si se dedicaban a la usura era porque los cristianos no les dejaban otra alternativa. Este argumento tan repetido por los hebreos para intentar justificar su desmedida pasión por el dinero y la usura es tan falaz que resulta ofensivo para el sentido común. ¿Alguien en su sano juicio cree que alguien se hace banquero a la fuerza? A lo largo de la historia los pueblos que han sometido a otros los han obligado a construir ciudades, monumentos y obras públicas como peones de obra, a cultivar tierras en jornadas extenuantes, a servir como tropas de choque en sus ejércitos, a remar en sus galeras, pero, ¿cómo se puede obligar a alguien a prestar dinero al 60% de interés? Los judíos prestaban dinero, primero porque eran los que, con diferencia, más tenían, como fruto de su enriquecimiento con el comercio de productos de lujo entre el occidente cristiano y el oriente musulmán y, en segundo lugar, porque les encantaba ganar dinero sin esfuerzo y a costa de los despreciables gentiles.

Las autoridades rabínicas no veían con buenos ojos el préstamo con interés. Pero finalmente tuvieron que adaptarse a las necesidades del momento y tuvieron que ceder. Pues en todos los países cristianos - a excepción de España y la Italia Meridional - los judíos se vieron forzados, a pesar de sus ideas contrarias, a depender cada día más de esta profesión.”

viernes, 10 de diciembre de 2010

HISTORIA DE LOS JUDÍOS, ESOS TIPOS TAN ENTRAÑABLES (XI). Jorge Álvarez

LA EDAD MEDIA
COMIENZO DE LA EDAD DORADA DEL JUDAÍSMO EN ESPAÑA

“Porque Yahvé, tu Dios, te bendecirá, como él te lo ha dicho, y prestarás a muchos pueblos y no tendrás que tomar prestado de nadie; dominarás a muchas naciones y ellas no te dominarán a ti.” (Deuteronomio, 15, 6)

“… en la casi totalidad de los judíos el deseo de enriquecerse se convertía en meta esencial de su existencia y en radical diana de sus actos todos. Esa hipertrofia de su apetito de riqueza se producía a costa de la depresión de todas las otras posibles proyecciones de su alma”
Claudio Sánchez- Albornoz[1]