Evitar a toda costa un ataque de Japón a la Unión Soviética
El imperio japonés vivía obsesionado por su alarmante escasez de materias primas, controladas casi en su totalidad a lo largo y ancho del mundo por cuatro naciones, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Holanda. Si estas potencias imperialistas cerraban a Japón el acceso a estas materias, el país se derrumbaría. Por esa razón los japoneses se expandieron por Corea y Manchuria. Desde 1938 hasta el verano de 1939, antes de que estallase la guerra en Europa, Japón y la URSS sostuvieron choques intermitentes a lo largo de la frontera entre Manchuria y Mongolia. En Agosto de 1939, en Jalkin Gol tuvo lugar una batalla en toda regla en la que se vieron involucrados decenas de miles de soldados, artillería y carros de combate que finalizó con victoria soviética. Las élites dirigentes de Japón contemplaban dos opciones militares para el caso de que las potencias anglosajonas les bloqueasen el acceso a las imprescindibles materias primas. Una opción, la opción Norte, consistía en atacar a la Rusia soviética a través de Manchuria y la otra, la opción Sur, apostaba por atacar las posesiones coloniales de las potencias occidentales y hacerse con el petróleo de las Indias Orientales Holandesas. Si los Estados Unidos seguían vendiendo crudo a Japón, la opción Sur perdería todo su sentido.





